Si
bien este personaje produce una doble opinión entre los que lo retratan como un
héroe o como un villano, claro está, que Saladino resulta ser uno de los
personajes fundamentales a la hora de conocer el mundo de las cruzadas
especialmente en la Tercera, llegando a ser el primer
dirigente musulmán que articuló un plan para expulsar a los cruzados de Tierra
Santa
Nació en 1138 en Tikrit (Irak). De familia kurda,
inicia su carrera en la milicia mediante una suerte de herencia familiar (su tío
y su padre) quienes servían Nur al-Din,
luego de expulsar de Tierra Santa a los
cruzados, conquisto Edesa, el padre gobernó Damasco, y su tío Shirkuh se hizo con el mando del
ejército a quien Saladino sustituiría luego de su muerte.
Tres años después Nur al-Din falleció, dejando como heredero
a su hijo. Al ser solo un niño Saladino, con el pretexto de defender los
intereses del heredero legítimo, ocupó Damasco y la Siria del sur, incitando la
reunificación de los diferentes estados islámicos de Oriente y organizando así
un ejército con guerreros turcos y kurdos. Reavivó la guerra santa y atacó al
Estado de los cruzados en Palestina en 1187.
Al obtener victoria y tomar inclusive Jerusalén, Los cruzados
como Ricardo Corazón de León, contraatacan hasta que Saladino frena el avance
cristiano logrando la firma de acuerdos para la mantención del poderío para el ejército,
reconociéndose la figura de Saladino como el “Salvador del Islam”

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